Serbia – Bosnia, Los Balcanes en estado puro.

balcanes

 

Al igual que hice dos años atrás al planear mi ruta de Milán a Berlín, logré encontrar la manera de enlazar en avión el inicio y fin de mi aventura por los Balcanes. Tras jugar con  diferentes combinaciones encontré un vuelo “low cost” de ida a Sofía  y otro  de vuelta a España desde Bratislava (Eslovaquia). La ruta atravesaría seis países, Bulgaria,  Serbia, Bosnia, Croacia y Hungría para llegar finalmente a Bratislava, la capital de Eslovaquia, pedaleando unos 1400 kms.

Aterricé cargado con  mi bicicleta y alforjas en el pequeño aeropuerto de Sofía una calurosa mañana del mes de Septiembre. Sofía centro de la vida económica búlgara, debe  su desarrollo en gran parte a su posición central en los Balcanes. A las afueras de Sofía en las faldas del monte Vitosha, me esperaba  Antonio  Kovachev con el cual contacte a través de la pagina web www.couchsurfing.com. Tony me hospedo en su casa junto con su familia. Compartí con ellos dos  días inolvidables compartiendo su vida cotidiana y costumbres.

Alojado en casa de Antonio Kovachev dos noches en Sofía, Bulgaria.

Alojado en casa de Antonio Kovachev dos noches en Sofía, Bulgaria.

Sofia, en casa de mis anfitriones

Sofia, en casa de mis anfitriones

 El centro aunque no demasiado atractivo es animado, la periferia de la ciudad de Sofía refleja aún el influjo de la mano comunista, dominada por elevadas torres de apartamentos y las zonas más alejadas están pobladas de zonas de chabolas donde la gente malvive y las carencias son palpables.

Catedral ortodoxa de Sofia

Catedral ortodoxa de Sofia

 La seguridad es el elemento fundamental que no descuido en mis viajes, en cualquier lugar que no sea tu entorno natural puedes tener una desagradable experiencia si no eres cauto y no guardas las más elementales medidas de seguridad; hasta ahora puedo presumir  de no haber tenido ninguna mala experiencia. Si es verdad, que alguna vez me he llevado algún sobresalto.  

Como el día que pedaleando por una carretera rural búlgara fui adelantado por un vehículo con tres individuos; que al verme se detuvo a unos doscientos metros de mí. Ante tan sospechosa maniobra saque de mis alforjas mi spray de defensa personal, que más allá de  servir para repeler a algún perro callejero no  aporta más seguridad que la psicológica. Todo quedo en un susto porque a los pocos segundos el vehículo desapareció  tras una curva.

Carretera donde me dieron el susto.

Carretera donde me dieron el susto.

En otra ocasión, en un bosque croata aparecieron a medianoche dos sujetos armados de linternas zigzagueando por entre los arboles buscando algo entre la maleza. Yo los observaba desde mi elevada y privilegiada posición donde se encontraba escondida mi tienda sin que ellos se percataran mi presencia. Permanecí cerca de una hora, inmóvil y sin perderlos de vista hasta que se esfumaron en su destartalado vehículo.

Acampado en un bosque (Papuk Geopark, Croacia).

Acampado en un bosque (Papuk Geopark, Croacia).

O esa noche en Tetuán en la que pensaba que la suerte estaba echada cuando era conducido por un guía local a un baño árabe por entre las calles más tétricas de la ciudad. Así, se suceden algunas situaciones que no quedan más que un exceso de desconfianza y que finalmente no suponen un peligro real.

Al cruzar la frontera Serbia pude observar que los pueblos tienen mejores infraestructuras, están mejor cuidados  y la sensación subjetiva de seguridad es mayor. Las carencias que hay en Bulgaria ya no se aprecian de forma tan palpable en este país. Diseminadas a lo largo de sus carreteras hay pequeñas tiendas de comestibles con su neveras expuestas en el exterior que invitan a  una buena cerveza (pivo)  por tan solo 30 céntimos.

Serbia

Serbia

Serbia, llegando a Nis

Serbia, llegando a Nis

Niš  es la tercera ciudad más grande de Serbia. Allí en la plaza principal rodeado de perros callejeros y observando cómo los niños mendigaban baja la vigilancia de sus padres, esperé a otro amigo, Bojan Pantic, que conocí también por medio de couchsufing. Bojan de postura claramente ultraortodoxa me habló sobre su visión acerca de la situación actual en su país tras el conflicto de la guerra de los Balcanes  y mencionaba particularmente el tema de Kosovo. Por lo que pude deducir la perdida de dicho territorio ha supuesto una humillación para el pueblo serbio. En la visita por su ciudad me mostró diferentes puntos de la ciudad que fueron castigadas por bombas de la Otan y también zonas que me sorprendieron por su gran atractivo turístico como la  fortaleza de Nis , la torre de las calaveras o el campo de concentración nazi, el primero erigido en Yugoslavia durante el tiempo de la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial.

Alojado en casa de Bojan Pantic en Nis, Serbia.

Alojado en casa de Bojan Pantic en Nis, Serbia.

Nis, Serbia

Nis, Serbia

Visitando el campo nazi en Nis, Serbia

Visitando el campo nazi en Nis, Serbia

El día que España jugó la semifinal del Eurobasket contra Serbia  era un evento que no podía perderme, la oportunidad de ver el partido en una terraza tomando cervezas rodeado de serbios exaltados era única. Lo jocoso de la historia es, que  sería uno de los pocos españoles  que se alegrasen de la eliminación de España, porque  al día siguiente me vería en manos de un medico Serbio en una mesa de operaciones con aguja e hilo dispuesto a metérmele mano a mi magullado tobillo preguntándome quien había jugado mejor.Las circunstancias que me condujeron a un hospital serbio, me permitieron conocer una vez más la gran hospitalidad y acogimiento de los serbios.

Con Zeljko Zaric en el lugar del accidente, Uzice, Serbia. Me ayudo a llegar a un hospital.

Con Zeljko Zaric en el lugar del accidente, Uzice, Serbia. Me ayudo a llegar a un hospital.

En las  cercanías de la ciudad de Uzice, ciudad muy castigada por la OTAN durante el conflicto, se presenta una gran subida que requiere del máximo esfuerzo sobre los pedales. En una de las paradas para retomar el aliento surgió el imprevisto. El pedal automático de la bici se  bloqueó e impidió la salida mi zapatilla, no pudiéndome apoyar en el suelo y precipitándome al suelo con bicicleta y equipaje encima. Con tan mala suerte que el plato de la bici actuó como una sierra sobre mi tobillo provocando un profundo corte.La sangre manaba copiosamente de la herida, si hubiese traído puntos de aproximación hubiera podido salir del aprieto, pero no había tiempo para lamentaciones, tenía que actuar con rapidez, así que tomando rápidamente una camiseta taponé la herida y la até presionandola con unas cuerdas. A lo lejos podía ver una granja que descansaba al lado de la carretera, así que decidí de acercarme a la pata coja y pedir ayuda. Si allí no había nadie ya me las arreglaría yo solo.

Al llegar  a la granja me tiré al suelo y empecé a lanzar gritos de auxilio que fueron escuchados por una granjera que se acerco y al ver la  herida corrió a su casa  volviendo a los pocos segundos con una botella, que a la voz de “¡¡ Super, Super!!” la vertió sobre mi sangriento tobillo. Resultó ser Rakia una bebida típica del país hecha con ciruelas, de alto contenido en alcohol, que mas tarde volvería a probar ya relajadamente en un restaurante en Sarajevo con los Subinspectores  Pedro y Raúl.

Ya con los primeros auxilios aplicados en la granja, fui conducido por un amable señor en su coche al hospital de la ciudad de Uzice, a 8 kms del lugar del accidente. Allí el medico de urgencias me aconsejo la práctica de sutura en la herida. Para rebajar gastos prescindí de la inyección de tétanos y de la anestesia. Y menuda estupidez, la factura de la pequeña intervención no llegaba a los diez euros y el cambio lo deje de propina.

De vuelta a la granja me esperaba una cena a base de queso, tomates, pimientos, pate, mermelada casera de ciruelas y café. Dos horas después  me estaba despidiéndome de Stanka la granjera y  pedaleando en busca de un lugar donde acampar, con la herida curada, la barriga llena y con una alegría y emoción inmensa de encontrarme gente tan amable y hospitalaria.

 Las curas de mi tobillo se prolongaron durante cinco días durante los cuales sufrí de  una lastimosa cojera, aunque ello no me impedía pedalear. Cuando surgen imprevistos y fatalidades y verdaderamente te niegas a desesperar y rendirte, puedes llegar a sorprenderte dónde puede llegar tu determinación y fuerza interior. La fortuna volvió a ponerse de mi lado y depararme otra grata sorpresa cuando cuatro días después me encontraría con el Subinspector Pedro y Raúl en Sarajevo.

 En la frontera Bosnia unos funcionarios con aire desaliñado me daban el paso sin apenas mirarme. Un poco perplejo por su desidia, insistí en mostrarles mi pasaporte para que lo sellasen. Finalmente accedieron entre risas a lo cual no encontré explicación. Más tarde me informaría Pedro (subinspector CNP) que los ciudadanos de la UE no necesitan mostrar pasaporte en la frontera Bosnia.

El paisaje de Bosnia es mucho más montañoso que el serbio, recorrido por estrechas gargantas, encajonados valles, espesos bosques y serpenteantes ríos. No me extraña que ante semejante topografía la guerra se enquistase durante tanto tiempo. Un lugar perfecto para una guerra de guerrillas. Aún me parecía escucharla, porque en lugares remotos y boscosos por los que pedaleaba, podía escuchar el sonido característico de armas automáticas, mientras a pocos metros de la carretera un despreocupado granjero cortaba leña. Muchas personas aún conservan sus armas tras el fin del conflicto y puedo afirmar por propia experiencia que todavía se escuchan en sus bosques. Una de los pueblos más bonitos en los que he estado es Vichegrado. Ciudad y municipio de la entidad República Serbia, en la parte oriental de Bosnia y Herzegovina. ¿Y esto cómo es? Una República Serbia dentro de Bosnia. Esto me llevó a confusión al principio al ver banderas serbias en territorio bosnio. Determinadas zonas son de mayoría serbo-bosnia, debido a la limpieza étnica y desplazamiento masivo de bosnios, como ocurrió en Vichegrado. Ello ha llevado a la creación una especie de artificiosas repúblicas independientes serbias a lo largo del país bosnio para evitar confrontaciones étnicas.

En Vichegrado se levanta un antiguo y espectacular puente de origen otomano sobre el río Drina, y ya desde antiguo ha hecho de frontera natural entre Bosnia y Serbia. El puente inspira una de las obras más influyentes de la literatura Bosnia «Un puente sobre el río Drina» De Ivo Andric, premio Nobel de literatura en 1961, que adquirí en una librería al volver a España y que ahora recomiendo.

Pedalenado por Bosnia

Pedalenado por Bosnia

Visegrad, puente sobre el rio Drina

Visegrad, puente sobre el rio Drina

 Subiendo el río Drina y atravesando numerosos túneles carentes de toda iluminación se llega a Gorazde, ciudad con altas arboladas colinas a ambos lados la ciudad. Allí se pertrecharon ambos bandos, serbios y bosnios, en un continuo intercambio de fuego cruzado intentando hacerse con el control de la pequeña ciudad. Un infierno que duró cuatro años. En 1994,Gorazde pasó a conocerse como la «ciudad donde sólo los muertos tienen suerte». Al contrario que otro infame enclave, Sebrenica, más al norte, Gorazde no fue invadida y su mayoría musulmana nunca llegó a irse. Actualmente, el desempleo alcanza casi el 80 por ciento y prácticamente el único trabajo disponible es el que ofrecen las organizaciones internacionales.

En un ciber de Vichegrado me informaron de que la Guardia Civil Española se encontraba emplazada en esta ciudad, así que me acerqué a una comisaría de policía bosnia para preguntar por su ubicación. Para mi decepción hacía ya varios años que se habían retirado de allí. No obstante, mi frustrado intento se vio compensado por un grato recibimiento y un delicioso café. Charlamos entretenidamente gracias a la inestimable ayuda de una intérprete de tan solo 12 años, que conocía mi idioma gracias a los programas de acogida española. Transcurrida casi una hora con los compañeros bosnios, uno de ellos se acercó a mí demandando con señas que entrara en un despacho para que cogiera el teléfono. Para mi sorpresa al otro lado del auricular otro español preguntaba con quién hablaba, a lo que respondí que era policía nacional de Torremolinos que pasaba por allí viajando desde Sofía con mi bici. Aún perplejo por la respuesta me respondió que él era subinspector destinado en Sarajevo, su nombre Pedro. Dos días más tarde lo conocería personalmente en la capital bosnia. Agradecido por la hospitalidad dispensada, obsequié humildemente a los compañeros bosnios con un emblema del CNP que allí quedó de recuerdo en una de las vitrinas de la comisaría junto a muchos otros de diferentes países. En las afueras de la ciudad de Gorazde, las casas particulares yacen destruidas y abandonadas. Una gran tristeza te inunda mientras escalas las empinadas colinas al apreciar la vasta desolación que te rodea. Tanques abandonados apuntando al valle son cómplices mudos de lo que allí ocurrió y continuas señales alertan del peligro de adentrarse en el bosque por la existencia de minas antipersona.

Gorazde

Gorazde

Compartiendo un cafe en una Comisaria de policía de Gorazde

Compartiendo un cafe en una Comisaria de policía de Gorazde

MI obsequio a los compañeros de Gorazde

Mi obsequio a los compañeros de Gorazde

Secuelas del conflicto en Gorazde

Secuelas del conflicto en Gorazde

Tanques, testigos mudos del conflicto

Tanques, testigos mudos del conflicto

No adentrarse en el bosque, peligro de minas.

No adentrarse en el bosque, peligro de minas.

Casa destruida por la guerra

Casa destruida por la guerra

Uno de los numerosos cementarios que se pueden encontrar a lo largo del camino

Uno de los numerosos cementarios que se pueden encontrar a lo largo del camino

 Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, es conocida por su tradicional diversidad religiosa, con fieles musulmanes, ortodoxos, católicos y judíos, que llevan conviviendo desde hace siglos. La ciudad organizó los JuegosOlímpicos de invierno de1984, pero ahora solo se le recuerda porque a comienzos de la década de 1990 Sarajevo sufrió el mayor asedio en la historiade la guerra moderna. Todavía se pueden ver muchas heridas de ese suceso. Pero es una ciudad completamente reconstruida y moderna. Allí me encontrépor fin con Pedro, Subinspector del CNP, integrante del personal asesor de la UE. Tuve igualmente la oportunidad de conocer a Raúl, también subinspector compañero de Pedro. Ambos me llevaron a lugares donde saboreé la gastronomía de la zona, conocí la ciudad y tuvimos conversaciones muy interesantes sobre la situación actual en los Balcanes. Desde aquí aprovecho para trasmitirles mi agradecimiento por su gran hospitalidad. La casa de Pedro, de nueva construcción, curiosamente poseía en la cocina, al margen de todas las modernidades occidentales conocidas, una salida de humos secundaria practicada en la pared. Pedro me explicó que en previsión de un futuro e hipotético nuevo conflicto permitiría emplazar una cocina o estufa de carbón y poder así evacuar el humo. La visión de futuro de los habitantes de la región de los Balcanes es una visión a corto o medio plazo. «Vive al día y disfrútalo, nadie sabe que depara el mañana». Y eso era palpable por todos aquellos lugares por los que pasé. La gente viste bien, se sienta en las terrazas de los bares y las calles, tiendas y mercados están llenos. En Sarajevo sanó definitivamente mi herida (tuve un accidente de bici días atrás) y pude retirar los puntos. Allí recibí un mail de mi amigo serbio Zeljko Zaric, que fue quien me condujo una semana antes en su coche al hospital de Uzice. Este me adjuntaba en su mail un artículo sobre mi paso por Serbia publicado en periódico local de su ciudad, el cual guardo con gran cariño.

Sarajevo

Sarajevo

Con Pedro a la llegada a Sarajevo

Con Pedro a la llegada a Sarajevo

Cenar en sarajevo es realmente barato

Cenar en sarajevo es realmente barato

Sarajevo desde la altura

Sarajevo desde la altura

La triste avenida de los snippers (francotiradores).

La triste avenida de los snippers (francotiradores).

Cenando con Pedro y raul en Sarajevo

Cenando con Pedro y raul en Sarajevo

Salida de humos extra en la cocina de Pedro

Salida de humos extra en la cocina de Pedro

Sarajevo

Sarajevo

Zona antigua de Sarajevo

Zona antigua de Sarajevo

Orfebreria con restos metalicos del conflicto

Orfebreria con restos metalicos del conflicto

Orfebre labrando un casquillo de artilleria

Orfebre labrando un casquillo de artilleria

El famoso tunel de la vida. Usado para proporcionar viveres a la ciudad durante el asedio.

El famoso tunel de la vida. Usado para proporcionar viveres a la ciudad durante el asedio.

El simbolo de la ciudad

El simbolo de la ciudad

  El tiempo no acompañó el resto del viaje, la mala climatología sobre todo en Hungría y una lesión de rodilla que llevaba tiempo arrastrando derivó en una grave lesión rotuliana que tras seis meses de reposo he podido superar.

Hungría

Hungría

Hungría, ahorrando personal.

Hungría, ahorrando personal.

Hungría, manzanos a pie de carretera.

Hungría, manzanos a pie de carretera.

Carreteras muy llanas en Hungría.

Carreteras muy llanas en Hungría.

 Ha sido uno de los viajes más accidentados que he tenido pero que sin duda ha sido el más satisfactorio por las vivencias acumuladas durante aquellas tres semanas. En todos mis viajes he aprendido que la cordialidad de la gente se encuentra allá donde vayas, dando igual su condición religiosa, económica,… incluso la barrera idiomática no es un problema cuando siempre puedas ofrecer una sonrisa. Guardo tantos gratos recuerdos de personas que me ayudaron, acogieron, obsequiaron, o simplemente me acompañaron, que es imposible recordarlos todos y menos reflejarlos en un par de líneas. Aún así, como todo buen ciudadano occidental suelo cometer el error de llenar mis alforjas de prejuicios y temores infundados. Espero nunca volver a cargar mi equipaje con ese estúpido sobrepeso, que nos ciega el alma y nos encoge el corazón. Con este artículo animo a reflexionar a todos aquellos que distorsionan la realidad sin conocerla y estereotipan a toda una comunidad o sociedad solo por su origen, procedencia o creencia.

  

Compartiendo una cerveza en Serbia.

Compartiendo una cerveza en Serbia.

 

Con mis amigos de Gorazde

Con mis amigos de Gorazde

Gracias a esta joven interprete pude comunicarme con los compañeros policias de Gorazde.

Gracias a esta joven interprete pude comunicarme con los compañeros policias de Gorazde.

   

Con mis amigos italianos en Bratislava

Con mis amigos italianos en Bratislava


Ver Los Balcanes en un mapa más grande

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